No me representáis

La pareja no es un campo de batalla, sino una alianza.

Y cuando miro a mi madre, que supo luchar por sus derechos sin dejar de cuidar de los suyos, comprendo cuán alejado de la realidad está el feminismo actual, que nunca habla del amor. La nueva ola feminista pretende convertir las diferencias entre hombres y mujeres en agravios contra la mujer y, por supuesto, considera la maternidad como un lastre con el que los hombres nos castigan. Como si la mayoría de nosotras no sintiéramos la necesidad de tener hijos a los que amar.

Por eso no entiendo un feminismo que, en lugar de trabajar para mejorar la complementariedad entre hombres y mujeres, pretende obligar a la mujer a usurpar el papel del hombre incluso aun cuando ella no quiera.

No me interesa un movimiento que demoniza al otro sexo, porque he crecido en una familia en la que todo el mundo desempeñaba su papel y he tenido una madre trabajadora, madre y compañera de su hombre.
De ella aprendí a ser independiente, sí.
Pero, sobre todo, a ser yo también refugio de los míos.

VIVOSINTI

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